Todo llega

Aquél día hacía sol y las florecidas lavandas teñían el horizonte. Despreocupada caminaba entre ellas, dejando que su vista vagara por el vasto paisaje. De pronto un muchacho irrumpió rápido en su campo de visión. Se quedaron parados el uno frente al otro, reconociéndose, sabiendo que el destino había llegado. Ella notó cómo su corazón se alborotaba, tanto que onduló su blusa y sintió crecer en lo más profundo de su cuerpo un rubor nacarado que pronto llegó a sus mejillas. Él sonrió despacio, la miró de abajo a arriba, la falda remangada, la alpargatas, el castaño pelo alborotado, los inmensos ojos azulados con destellos miel mirándolo fijamente, la carnosa boca entreabierta y se quedó colgado de su imagen. Sin poder apartar la mirada de su cuerpo estiró el brazo, tomó su mano y la invitó a bailar. El coro estaba en su cabeza, no necesitaban más. Dos cuerpos destinados a encontrarse bailando el baile más antiguo. Continue reading “Todo llega”