Me piensas

Leí su nombre y me quedé en blanco. Habían pasado tantos años… tantas cosas. Ya no recordaba el tacto de su piel, ni siquiera el sonido de su voz, sólo la última conversación telefónica que terminó con un “ya no puede ser” y luego la nada. Y ahora estaba allí, tan cerca que el simple pensamiento me  arreboló las mejillas y me aceleró el corazón.

Tras despedirnos traté de no pensarle. Nuestras vidas estaban ya destinadas a discurrir separadas y yo hice la mía, lo mejor que supe… aunque quizá lo más acertado sería decir lo mejor que pude. Cambié de trabajo, de ciudad y, poco a poco, me fui haciendo a no recibir sus llamadas ni sus mensajes, le fui borrando un poquito cada día. No fue fácil. Estaba muy enamorada y convencida de que el futuro pasaba por vivirlo con él. Así que tras su despedida tuve que reconstruir mis propios cimientos. No me quejo. Aprendí a vivir sola, sin la tóxica dependencia que produce el enamoramiento clásico, sabiendo que podía salir adelante sin una pareja conmigo, sabiendo que podía seguir sin él. Cuántas noches me descubrí fantaseando con su vuelta, para luego devolverme yo misma a la realidad. Y ahora que estaba superado, reaparecía. Continue reading “Me piensas”

Todo llega

Aquél día hacía sol y las florecidas lavandas teñían el horizonte. Despreocupada caminaba entre ellas, dejando que su vista vagara por el vasto paisaje. De pronto un muchacho irrumpió rápido en su campo de visión. Se quedaron parados el uno frente al otro, reconociéndose, sabiendo que el destino había llegado. Ella notó cómo su corazón se alborotaba, tanto que onduló su blusa y sintió crecer en lo más profundo de su cuerpo un rubor nacarado que pronto llegó a sus mejillas. Él sonrió despacio, la miró de abajo a arriba, la falda remangada, la alpargatas, el castaño pelo alborotado, los inmensos ojos azulados con destellos miel mirándolo fijamente, la carnosa boca entreabierta y se quedó colgado de su imagen. Sin poder apartar la mirada de su cuerpo estiró el brazo, tomó su mano y la invitó a bailar. El coro estaba en su cabeza, no necesitaban más. Dos cuerpos destinados a encontrarse bailando el baile más antiguo. Continue reading “Todo llega”