Un alto en el camino

 

Se me había olvidado ese hoyuelo que se forma en tus mejillas cuando sonríes. Y ahora, observándolo, pienso en cuánto lo he echado de menos. No era el hoyuelo en sí, claro, era la sensación de bienestar que me transmites… esa sensación de estar en casa.

La nuestra es una historia de las corrientes… o no, según se mire. Nos encontramos, nos separamos y pasó un largo tiempo hasta volvernos a encontrar. Mientras recuerdo, pienso que a veces hay que dejar escapar las cosas para poder disfrutar de ellas. Continue reading “Un alto en el camino”

Me piensas

Leí su nombre y me quedé en blanco. Habían pasado tantos años… tantas cosas. Ya no recordaba el tacto de su piel, ni siquiera el sonido de su voz, sólo la última conversación telefónica que terminó con un “ya no puede ser” y luego la nada. Y ahora estaba allí, tan cerca que el simple pensamiento me  arreboló las mejillas y me aceleró el corazón.

Tras despedirnos traté de no pensarle. Nuestras vidas estaban ya destinadas a discurrir separadas y yo hice la mía, lo mejor que supe… aunque quizá lo más acertado sería decir lo mejor que pude. Cambié de trabajo, de ciudad y, poco a poco, me fui haciendo a no recibir sus llamadas ni sus mensajes, le fui borrando un poquito cada día. No fue fácil. Estaba muy enamorada y convencida de que el futuro pasaba por vivirlo con él. Así que tras su despedida tuve que reconstruir mis propios cimientos. No me quejo. Aprendí a vivir sola, sin la tóxica dependencia que produce el enamoramiento clásico, sabiendo que podía salir adelante sin una pareja conmigo, sabiendo que podía seguir sin él. Cuántas noches me descubrí fantaseando con su vuelta, para luego devolverme yo misma a la realidad. Y ahora que estaba superado, reaparecía. Continue reading “Me piensas”