La Casa

Resuenan sus tacones en la oscuridad espesa. Adormilada camina por inercia, y sus ojos entreabiertos descansan en cuanto la rodea: una furgoneta aparcada desde hace cuatro días en el mismo lugar, el taller a punto de abrir, la casa lúgubre… “La casa lúgubre…” se repite y, en una improvisación inusitada, levanta la cabeza. “¿Luz?” se pregunta. Ve luz bajo los verdes toldos de reverso floreado y se sorprende. Despacio, controlando casi cada milímetro, baja la cabeza barriendo con la vista la fachada. Una hilera de ventanas tapiadas en la segunda planta, otra en la primera y en la baja… una puerta abierta. Cabecea sin comprender. Hasta ayer el hueco de la puerta era una mancha de cemento gris pero hoy es una plancha de acero con cadena de gruesos eslabones. Siente un escalofrío parada ante el pasillo que intuye como continuación de la puerta y, con pasos cortos y desacompasados, retoma su camino, resonando de nuevo sus tacones contra las primeras horas del día. Continue reading “La Casa”