Renovación

El día empezó como todos, con el despertador martilleando, snooze, 9 minutos, vuelta a empezar. El tedio, la rutina, eran ya tan absolutamente insoportables que cada mañana, al abrir los ojos, necesitaba pensar si era lunes o jueves, todos iguales parecían. Abrió el armario, traje gris, blusa blanca… en un alarde de creatividad calcetines rosas con flores diminutas, sutil inicio de su cambio.

Miró a su alrededor al coger la gabardina. El recibidor blanco, el salón tan ordenado, tan poco vivido como su propia vida. Estaba cansada de su monotonía, de su alta disponibilidad laboral, nada había en casa que la esperara, nadie la esperaba en casa, casi prefería estar en la oficina a regresar a ese hogar tan aséptico como una clínica privada. Miró a su alrededor y le dijo adiós a cada una de sus pertenencias dejando posar su mirada unos leves segundos. Nada de aquello le decía nada. Así que no perdió mucho más tiempo y se marchó dando el portazo que, en sentido metafórico, estaba deseando darle a su vida.

Llovía. Se dejó mojar. Se olvidó de la media hora alisando su melena, del maquillaje, de cada cosa superflua que poco aportaba, se dejó lavar. Abrió los ojos mirando al cielo y hasta el gris le pareció bonito y luminoso, renovador. Se sintió pequeña en la inmensidad del universo, se tornó grande en la conciencia de su vida.

Paró a comprar café y sonrió a la dependienta, quien la miró extrañada. Estaba diferente, deslumbrante, brillaba a pesar de estar empapada de cabeza a pies. Siguió sonriendo al salir de nuevo a la fría y lluviosa mañana y prosiguió camino al trabajo. Y al doblar la esquina lo encontró. Pensaba que no se verían hasta mitad de mañana y, de pronto, se puso nerviosa. Llegó por su espalda, se paró detrás de él, a menos de medio metro, tomó aire, lo soltó despacio mientras extendía su mano y rozaba la de él. Lo rodeo sin dejar de tocarle, lo miró de frente, se hundió en sus ojos caramelo y lo besó. Sabía que se jugaba la compañía, solamente, porque su vida cambiaba hoy, sola o con él, pero cambiaba. Soltó su maletín, la abrazó, le susurró al oído “Te he esperado tanto”. Sin decirse nada más giraron en redondo. El maletín quedó a su espalda, triste testigo de lo que fue y no volvería a ser más.

 

7 thoughts on “Renovación

  1. Yo ya no sé cómo decirte que eres INMENSA. Tienes un don y no me canso de repetirlo.
    Sólo falta que se dé cuenta quién corresponde. Seguiremos deseándolo con fuerza. Todo llega.
    Crack

    1. Gracias mi preciosa Carol. Me encanta que me leas porque me animas cada vez. Un beso enorme, gracias por pasarte y por tomarte la molestia de comentar. Por cierto, espero que te hayas dado cuenta de que esos calcetines están inspirados en ti (y un poquito en una historia mía que algún día te contaré).

  2. Todo camino comienza con un paso y toda renovación con un pequeño cambio. Y dicen que si le sonríes al mundo el mundo te sonríe.
    Yo hoy sin embargo tengo el modo asocial ON, cosas de mujeres, así que nada de sonreir ni andar bajo la lluvia, hoy quiero ser mala jejeje

    1. La felicidad es una decisión he leído hoy por facebook y no puedo estar más de acuerdo. La vida puede llegar a ser muy, pero que muy jodida, pero con cómo asumas cada obstáculo estarás definiendo tu vida y, por extensión, a ti mismo. Mi querida Edurne, tu eres muy buena casi todo el tiempo, así que no pasa nada porque algún día decidas ser mala. Y deberías saber en quién se inspira esta mujer que no lleva paraguas y que se deja empapar… conozco a alguien que nunca los lleva, ¿y tú? Gracias por pasar, por comentar, por estar, por ser, en fin… ya tú sabes.

  3. Como me gusta leerte! Me sabe a poco, seguiría… Un libro entero, página a página, seguro que sin darme cuenta lo devoraría!
    Empápate de positividad, porque se que ese día llegará!
    Muacks!!

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