Juernes

Las horas iban pasando. Al principio lentas, angustiosas, agarrotando el estómago y cercenando la vida. Poco a poco me fui a costumbrando a la ausencia. A no saber de ti casi nada, solo aquello que querías mostrarme. Sonriendo de medio lado cuando una foto me decía que estabas pasándolo bien, que habías quedado con alguien, que tu maldita cabeza no te había ganado la partida. Continue reading “Juernes”

Venganza

Caos, devastación, la pérdida asoló mi alma. La realidad aporreaba mi almohada para entrar en un mundo del que yo no quería salir. Sólo encontraba consuelo en rememorar, en pasear de puntillas por nuestros recuerdos. Tuyos y míos, de los dos. Un consuelo frío que se deslizaba por mis mejillas y anidaba en mi pecho en forma de gotas susurrantes. La pregunta siempre fue la misma ¿por qué? Si para mí éramos perfectos, el círculo que empezaba donde terminabas tu. Un día hiciste una maleta, la llenaste con mis sonrisas y la cerraste de golpe. No hubo explicación “Ya no funciona” palabras vacías que para mí nada significaban…

Por rutina, seguí respirando, el aire continuaba llenando mis pulmones mientras agarraba mi estómago para soportar los calambres. Dejé de comer y casi de vivir, porque vivir no es arrastrarse y no sentir. De pronto un día mi cerebro dio un vuelco y empecé a idear maneras de vengarme del dolor que habías causado. Incapacitada como estaba para sentir algo más que odio, las más maquiavélicas ideas fueron adueñándose de mí. Continue reading “Venganza”

Martín

Despertó con la sensación de que algo estaba mal. Su mente se afanaba en recordar lo acontecido la noche anterior, pero nada acudía en respuesta.

Abrió los ojos. Estaba casi convencida de que era de día aunque a su alrededor la oscuridad era total. Intentó reconocer dónde se encontraba, pero el lugar le era completamente ajeno.

Giró la cabeza a su izquierda y reparó en un bulto a su lado en la cama. Martín… ¿Qué hacía en esa cama con Martín? Su cabeza sólo respondía con unos lacerantes pálpitos de dolor en las sienes. “Martín” pensó de nuevo. Reconocería ese pelo oscuro en cualquier parte. Y ese olor a lluvia que le acompañaba siempre… Continue reading “Martín”

El hombre obsesionado

No sabía si disfrutaba más del tiempo que pensaba en ella o del que estaba junto a ella. En aquellos meses todo se había reducido a sus pecas, su pálida piel, sus ojos azules… El tiempo se le iba en recordar. El primer día que la divisó entre tanta gente con esa media sonrisa pícara. Pocos días después se acercó con un ramo de flores, pero no tuvo valor para hablar con ella. Lo dejó y huyó corriendo por miedo a ser rechazado o tomado por loco, pero ya se había enganchado a aquel rostro y era imposible sacarlo de su mente.

En la oficina nada salía bien. Desde aquella primera vez las horas se le iban en recrear su cara, en idear maneras de acercarse, en inventar pretextos verosímiles para llegar hasta ella. Su jefe vivía ahora pegado a su espalda, revisando todo su trabajo. Tras varios avisos seguía siendo incapaz de bajar a la tierra, así que fue despedido. No le importó, tendría más tiempo para ella.

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Un alto en el camino

 

Se me había olvidado ese hoyuelo que se forma en tus mejillas cuando sonríes. Y ahora, observándolo, pienso en cuánto lo he echado de menos. No era el hoyuelo en sí, claro, era la sensación de bienestar que me transmites… esa sensación de estar en casa.

La nuestra es una historia de las corrientes… o no, según se mire. Nos encontramos, nos separamos y pasó un largo tiempo hasta volvernos a encontrar. Mientras recuerdo, pienso que a veces hay que dejar escapar las cosas para poder disfrutar de ellas. Continue reading “Un alto en el camino”